miércoles, 28 de enero de 2009

Eso de vencer a la muerte AYRTON PARECE CONSEGUIRLO

Eso de vencer a la muerte AYRTON PARECE CONSEGUIRLO
(Cuando se agotan cuatro años de una ausencia que es mentira)


La brecha es más ancha, ahora es de casi cuatro años.
Camino de los 1.500 días, sin saber qué cosa pasó.
¿La barra de dirección afinada y con fallas? ¿el muro alevoso de una curva que la vergüenza colocó a un lado, desfigurándole el continente como para que las protestas no cobraran volumen? ¿el auto muy bajo, rebotando contra los desniveles de un piso que los más exquisitos y calificados de la crítica parecen no reparar, porque ese piso pertenece a Italia?
Por lo menos advierto que camino de los 1.500 días sin respuesta ¿la tendremos alguna vez?- no se comete la vileza de ocuparse de una supuesta falla de Ayrton, camino del despiste, Ayrton, entre los dos bandos que discuten causas, autorías o sinrazones, no se ve vulnerado por ninguna crítica, que supo haberlas en otro tiempo.
Es como que al renovarse los calendarios, una gran mayoría se hubiera puesto de acuerdo en que en el caso de la muerte de Ayrton Senna, Ayrton no está involucrado.
Está más allá de su propia muerte. Como si su muerte fuera de otro.
Un nuevo fenómeno que consigue este muchacho inolvidable que a su pesar, le vino a poner una doble bisagra a la misma historia de la F1.
Primero, ocupándose de las carreras hasta su llegada y después de ella, porque las carreras ya no fueron la misma cosa que antes ¿quien lo duda?.
Después, con la absurda desaparición que ni siquiera los más rigurosos penalistas italianos pudieron desentrañar, como abrumados por el peso de la figura que parece que no ha muerto. Porque todos los días, paradójicamente, hay que ocuparse de ella mientras crecen cada vez más, los voluminosos cuerpos de indagatorias, análisis, pericias, exámenes y declaraciones (algunas de ellas, con doble discurso) que concluyen en una niebla viscosa donde la sospecha es despótica clave.
A la sombra de casi 1.500 días sin sentencia definitiva de verdad, cuando se habla de la gran desgracia sin nombrarlo, me pregunto: Ayrton ¿está muerto?
Pienso que no.
El chico que fue a manejar con Fangio en el cielo debe sonreír por esta nueva broma que como todo lo suyo, lo relaciona casi a su pesar.
Porque, de verdad, parece que Ayrton Senna no murió, ¿Es así?


ALFREDO PARGA

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