martes, 28 de julio de 2009

¿Para qué sirve ser decente en este país?

Iba a escribir sobre otra cosa, sobre algo relacionado pero no tanto... Algo más general y no una parte tan cercana a mi. Pero la realidad me empujó a hacerme esta pregunta, y quiero saber si hay alguien por ahí que tenga la respuesta y me la cuente.

Como se habrán dado cuenta por la imagen que elegí como mi Gravatar soy ciudadana y habitante de la República Argentina, específicamente de la ciudad de Buenos Aires. Porteña nacida y criada, pero hay defectos peores.
Alguien me puede responder ahora, antes de que cuente el motivo de mi pregunta, ¿para que sirve ser decente en este país?

La pregunta me surgió hace unos meses. Pero el despelote arrancó hace más de un año.
Después de haber vivido casi 30 años en un departamento en el centro de la ciudad, cansados de pagar el eterno cáncer de las expensas y de que se la pasen fastidiándonos los administradores de consorcios que hacían cola para estafar a los propietarios del edificio (si hasta llegamos a vivir un año sin gas, o sea sin calefacción ni agua caliente...) en una ciudad donde nadie controla el accionar de los administradores, decidimos mudarnos hace tres años a una casa, en un barrio mucho más tranquilo sin tanto tránsito ni ruido.
Así fue que hace un poco más de un año quisimos hacer una remodelación en casa para que yo y mi hermano podamos dormir cada uno en un dormitorio separados (sí, aunque no lo crean a mis 32 años y los 28 de mi hermano todavía compartimos dormitorio por falta de espacio). Gastamos una montaña de plata - que habíamos juntado entre todos durante ese año y medio que estuvimos viviendo acá - en comprar materiales de construcción, artefactos sanitarios, pisos flotantes, cerámicos, pinturas y esas cosas de interior. Consultamos entre los vecinos que también estaban arreglando sus casas si conocían algún albañil que pudiera pasarnos un presupuesto al que pudiéramos llegar.
Así nos recomendaron a un albañil Peruano que estaba trabajando en una casa vecina y fue quien nos pasó el presupuesto más accesible para nosotros. Lamentablemente después descubrimos demasiado tarde que este sujeto era lo que mi amiga llama "una re-buena persona" (o sea traducido al que no entienda el sarcasmo un reverendo hijo de mala madre).
Así fue como en 5 meses que estuvo en nuestra casa, lo que hizo fue más que nada destruirla. Paredes torcidas y mal edificadas, techos con goteras que hacen que habitaciones anteriormente secas ahora se mojen cada vez que llueve, desagües mal colocados, terminaciones mal hechas y cañerías tapadas que impidieron durante otros 2 meses que tuviéramos la presión de agua suficiente para hacer que se encienda el calefón. ¡Una hermosura de des-trabajo!
Si eso no fuera suficiente, este individuo desobedeció permanentemente a lo que mi madre le pedía que hiciera (mi madre es la dueña de casa, y quien le estaba pagando a este fulano) y tuvo el tupé de insultarla y agraviarla. Conclusión, decidimos en conjunto que este germen debía desaparecer de nuestra casa antes de que la terminara de enfermar completamente. Así fue que le dijimos que se fuera, que desapareciera de nuestra casa, que se llevara todas las porquerías que le pertenecieran y que no vuelva nunca más. Que se suspendía la obra y que por consiguiente no le íbamos a pagar más nada... aunque todavía faltara para llegar al total del presupuesto que nos había pasado.
Para completar el cuadro de "buena persona" de este tipo, continuó volviendo a casa, para pedir que le paguemos lo que faltaba de lo que ya había "trabajado". Esto eran las correcciones que le pedimos que hiciera - luego que nos dimos cuenta de que todo estaba mal hecho y de que había desobedecido sistemáticamente a lo que le pedía mi madre - a las animaladas que construyó (¿o debo decir destruyó?) en casa. O sea, el muy sinvergüenza quería cobrarnos por corregir su mal trabajo... como si uno le hubiese pagado originalmente por hacer mal la construcción. Una pinturita de "buena persona", ¿no?

Pensamos que ahí se había acabado el trago amargo, y decidimos ponernos al día con las cuentas antes de continuar con la obra. Ya que ahora nuestra situación financiera había cambiado radicalmente a fines del año pasado. Teníamos una construcción mal hecha que debíamos corregir para poder continuar con las obras (o sea más gastos que lo que hubiese sido el trabajo original si se hubiera hecho correctamente) y un préstamo que habíamos solicitado al banco para llegar a completar el presupuesto. Es decir, estábamos financieramente bastante peor que antes y encima con una obra mal hecha.
Fue entonces cuando empezaron a llegarnos unas cartas documento firmadas por un sujeto que nos es completamente desconocido, que nunca vimos en nuestra vida, ni tenemos la más pálida idea de quien es, solicitando que le paguemos un pagaré que tiene en su poder con la firma de mi padre.
Primero nos sorprendimos y como no conocemos a este canalla no le dimos bola a la primera de esas cartas... pero continuaron llegando. Y como nunca hemos tenido problemas legales, y siempre hemos sido personas que cumplimos con nuestras obligaciones tuvimos que empezar a buscar un abogado ya que no teníamos ninguno conocido para que nos explicara/ayudara a entender y asesorara qué era esta situación.
Así fue que descubrimos que este Peruano "buena persona" había entregado un pagaré que mi padre había firmado en buena fe al comienzo de la obra - cuando todavía pensábamos que era albañil y no un tránfuga - a un tercero que nosotros desconocemos completamente y que no sabemos tampoco que tipo de relación mantienen entre ellos.
Haciéndonos eco del decreto-ley número 5.965/63 respondimos la carta documento ante el amparo legal y creyendo que nuestra honestidad sería suficiente... ¡¡Cómo nos equivocamos!!

En el par de meses siguientes al receso judicial no tuvimos mayores noticias, hasta que a fines de mayo nos llegó una notificación de embargo. Pues sí, resulta que el desconocido tiene un hermano abogado que ha conseguido que una jueza comercial trabe el embargo de un porcentaje del sueldo de mi padre. Así es que, con la resolución judicial firmada y aprobada por una jueza no tenemos otra opción que cumplir con la ley... ni más ni menos que lo que hemos hecho siempre.
Hace poco un amigo me contaba un chiste, sobre una persona que iba a una entrevista de trabajo donde luego de escuchar las condiciones de esclavitud que ofrecía el empleador, este le cuestionaba si tenía alguna pregunta a lo que el postulante respondía con la consulta de si daban besitos. Ante la cara de desconcierto del empleador, el postulante le respondía: "Sí, porque me gusta que me den besitos cuando me garchan en seco y de parado."
Pues esa es la sensación que tengo actualmente. ¿Para que sirve ser decente en este país? Si después cualquier atorrante se aprovecha de tu buen obrar. ¿Para que sirve ser decente en este país? Si después tenés a los buitres a comisión de turno, esperando para cobrar su carroña. ¿Para que sirve ser decente en este país? Si sos el pavo que termina sufriendo el acoso de los vivos que nos rodean. ¿Para que sirve ser decente en este país? Si pareciera que aprovechándose de los demás se consiguen las cosas más rápido y con el aval de la "justicia". ¿Para que sirve ser decente en este país? Si siempre te terminan metiendo el dedo de parado, en seco y sin besitos por donde normalmente te debe salir mierda.

Y ahora que ya conocen la causa por la que me surgió esta pregunta, les pido por favor si hay alguien que me la pueda responder: ¿Para qué sirve ser decente en este país?.
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