viernes, 14 de febrero de 2014

Un siglo de decadencia Argentina

Este artículo va a salir mañana en la edición impresa de la revista The Economist.

Government // Gobierno
The parable of Argentina // La parábola de Argentina
There are lessons for many governments from one country’s 100 years of decline // Hay lecciones para muchos gobiernos desde los 100 años de decadencia de un país.
Feb 15th 2014 | From the print edition // 15 de Febrero de 2014 | De la edición impresa.

A CENTURY ago, when Harrods decided to set up its first overseas emporium, it chose Buenos Aires. In 1914 Argentina stood out as the country of the future. Its economy had grown faster than America’s over the previous four decades. Its GDP per head was higher than Germany’s, France’s or Italy’s. It boasted wonderfully fertile agricultural land, a sunny climate, a new democracy (universal male suffrage was introduced in 1912), an educated population and the world’s most erotic dance. Immigrants tangoed in from everywhere. For the young and ambitious, the choice between Argentina and California was a hard one. // HACE UN SIGLO, cuando Harrods decidió instalar su primer emporio en el extranjero, eligió a Buenos Aires. En 1914 Argentina se destacaba como el país del futuro. Su economía había crecido más rápido que la de Estados Unidos durante las cuatro décadas anteriores. Su PIB (Producto Interno Bruto) por cápita era más alto que el de Alemania, Francia o Italia. Se vanagloriaba de su tierra agrícola maravillosamente fértil, un clima soleado, una democracia nueva (el sufragio universal masculino se aprobó en 1912), una población educada y el baile más erótico del mundo. Los inmigrantes llegaban de todos lados para bailar tango. Para los jóvenes y ambiciosos, la elección entre Argentina y California era difícil.

There are still many things to love about Argentina, from the glorious wilds of Patagonia to the world’s best footballer, Lionel Messi. The Argentines remain perhaps the best-looking people on the planet. But their country is a wreck. Harrods closed in 1998. Argentina is once again at the centre of an emerging-market crisis. This one can be blamed on the incompetence of the president, Cristina Fernández, but she is merely the latest in a succession of economically illiterate populists, stretching back to Juan and Eva (Evita) Perón, and before. Forget about competing with the Germans. The Chileans and Uruguayans, the locals Argentines used to look down on, are now richer. Children from both those countries—and Brazil and Mexico too—do better in international education tests. // Todavía hay muchas cosas para amar de Argentina, desde su gloriosa Patagonia agreste hasta el mejor futbolista del mundo: Lionel Messi. Los argentinos, tal vez, se mantengan como las personas más guapas del planeta. Pero su país es una ruina. Harrods cerró en 1998. Argentina, una vez más, está en el centro de una crisis de mercado emergente. Esta puede culparse a la incompetencia de la presidente: Cristina Fernández, pero ella apenas es la última en una sucesión de populistas analfabetos en economía que se remonta hasta Juan y Eva (Evita) Perón, y antes. Olvídense de competir con los alemanes. Los chilenos y uruguayos, que los locales argentinos miraban desde arriba, ahora son más ricos. Los chicos de esos dos países —y Brasil y México también— tienen mejores resultados en pruebas de educación internacionales.

Why dwell on a single national tragedy? When people consider the worst that could happen to their country, they think of totalitarianism. Given communism’s failure, that fate no longer seems likely. If Indonesia were to boil over, its citizens would hardly turn to North Korea as a model; the governments in Madrid or Athens are not citing Lenin as the answer to their euro travails. The real danger is inadvertently becoming the Argentina of the 21st century. Slipping casually into steady decline would not be hard. Extremism is not a necessary ingredient, at least not much of it: weak institutions, nativist politicians, lazy dependence on a few assets and a persistent refusal to confront reality will do the trick. // ¿Por qué obsesionarse con la tragedia nacional? Cuando la gente considera lo peor que le puede pasar a su país, piensa en el totalitarismo. Con la falla del comunismo, ese destino ya no parece probable. Si Indonesia fuese a hervir, sus ciudadanos difícilmente mirarían a Corea del Norte como modelo; los gobiernos en Madrid o Atenas no citan a Lenin como la respuesta a sus esfuerzos europeos. El peligro real está transformando inadvertidamente a la Argentina del siglo 21. Resbalar sin organización hacia una decadencia constante no sería difícil. El extremismo no es un ingrediente necesario, por lo menos no demasiado: instituciones débiles, políticos nacionalistas, dependencia haragana en pocas posesiones y un rechazo persistente a confrontar la realidad sirven para la receta.

All through my wild days, my mad existence // Durante mis días salvajes, mi existencia loca
(NdT: Cita la letra de Don't Cry For Me, Argentina // No Llores Por mi, Argentina)

As in any other country, Argentina’s story is unique. It has had bad luck. Its export-fuelled economy was battered by the protectionism of the interwar years. It relied too heavily on Britain as a trading partner. The Peróns were unusually seductive populists. Like most of Latin America, Argentina embraced the Washington consensus in favour of open markets and privatisation in the 1990s and it pegged the peso to the dollar. But the crunch, when it came in 2001, was particularly savage—and left the Argentines permanently suspicious of liberal reform. // Como en cualquier otro país, la historia de Argentina es única. Ha tenido mala suerte. Su economía exportadora de combustible fue golpeada por el proteccionismo de los años entreguerras. Se confió demasiado en Gran Bretaña como socio comercial. Los peronistas fueron atípicos populistas seductores. Como la mayoría de Latinoamérica, Argentina aceptó el consenso de Washington a favor de los mercados abiertos y las privatizaciones de 1990 y sujetó el peso al dólar. Pero la hora de la verdad, cuando llegó en 2001, fue particularmente salvaje; y dejó a los argentinos con sospechas permanentes de las reformas liberales.

Ill fortune is not the only culprit, though (see briefing). In its economy, its politics, and its reluctance to reform, Argentina’s decline has been largely self-inflicted. // Aunque la mala fortuna no es la única culpable (mire el informe). Su economía, su política y su renuencia a reformarse, la decadencia de Argentina ha sido en la mayor parte autoprovocada.
http://www.economist.com/printedition/covers/2014-02-13/ap-e-eu-la-me-na-uk

Commodities, Argentina’s great strength in 1914, became a curse. A century ago the country was an early adopter of new technology—refrigeration of meat exports was the killer app of its day—but it never tried to add value to its food (even today, its cooking is based on taking the world’s best meat and burning it). The Peróns built a closed economy that protected its inefficient industries; Chile’s generals opened up in the 1970s and pulled ahead.Argentina’s protectionism has undermined Mercosur, the local trade pact. Ms Fernández’s government does not just impose tariffs on imports; it taxes farm exports. // La materias primas, la gran fuerza de Argentina en 1914, se convirtieron en una maldición. Hace un siglo el país era uno de los primeros en adoptar nuevas tecnologías —las exportaciones de refrigeradores de carne fue la aplicación mortal de esos días— pero nunca intentó agregar valor a su comida (incluso ahora, su cocina se basa en agarrar la mejor carne del mundo y quemarla). Los peronistas construyeron una economía cerrada que protegió a sus industrias ineficientes; los generales chilenos las abrieron en 1970 y tomaron la delantera.
El proteccionismo de Argentina ha debilitado al Mercosur, el pacto comercial local. El gobierno de la señora Fernández no solo impone tarifas a las importaciones; les cobra impuestos a las exportaciones ganaderas.


Argentina did not build the institutions needed to protect its young democracy from its army, so the country became prone to coups. Unlike Australia, another commodity-rich country, Argentina did not develop strong political parties determined to build and share wealth: its politics was captured by the Peróns and focused on personalities and influence. Its Supreme Court has been repeatedly tampered with. Political interference has destroyed the credibility of its statistical office. Graft is endemic: the country ranks a shoddy 106th in Transparency International’s corruption index. Building institutions is a dull, slow business. Argentine leaders prefer the quick fix—of charismatic leaders, miracle tariffs and currency pegs, rather than, say, a thorough reform of the country’s schools. // Argentina no construyó las instituciones necesarias para proteger a su joven democracia de su ejército, así que el país se volvió propenso a los golpes de estado. A diferencia de Australia, otro país rico en materias primas, Argentina no desarrolló partidos políticos fuertes determinados a construir y compartir la riqueza: su política fue capturada por los peronistas y se enfocó en las personalidades y la influencia. Su Corte Suprema ha sido sobornada de forma repetida. La interferencia política destruyó la credibilidad del instituto de estadísticas. Los chanchullos son endémicos: el país llega a un lamentable puesto 106º en la lista de corrupción de Transparencia Internacional. Construir instituciones es un asunto aburrido y lento. Los líderes argentinos prefieren el arreglo rápido; de líderes carismáticos, impuestos milagrosos y ajustes cambiarios, en lugar de, digamos, una reforma minuciosa a las escuelas del país.

They are not the solutions they promised to be // No son las soluciones que prometieron que eran

Argentina’s decline has been seductively gradual. Despite dreadful periods, such as the 1970s, it has suffered nothing as monumental as Mao or Stalin. Throughout its decline, the cafés of Buenos Aires have continued to serve espressos and medialunas. That makes its disease especially dangerous. // La decadencia de Argentina ha sido gradualmente seductora. A pesar de los períodos espantosos, como en la década de 1970, no ha sufrido nada tan monumental como Mao o Stalin. A lo largo de su decadencia, los cafés de Buenos Aires han seguido sirviendo expresos y medialunas. Eso hace que la enfermedad sea especialmente peligrosa.

The rich world is not immune. California is in one of its stable phases, but it is not clear that it has quit its addiction to quick fixes through referendums, and its government still hobbles its private sector. On Europe’s southern fringe, both government and business have avoided reality with Argentine disdain. Italy’s petulant demand that rating agencies should take into account its “cultural wealth”, instead of looking too closely at its dodgy government finances, sounded like Ms Fernández. The European Union protects Spain or Greece from spiralling off into autarky. But what if the euro zone broke up? // El mundo rico no es inmune. California está en una de sus fases estables, pero no es claro que haya abandonado su adicción a los arreglos rápidos a través de referendos, y su gobierno todavía coarta al sector privado. En el borde sur de Europa, tanto el gobierno como el comercio han eludido la realidad con el desprecio argentino. El mal humor de Italia exige que las agencias de calificación deben tomar en cuanta su "riqueza cultural", en lugar de mirar tan de cerca a las sospechosas finanzas de su gobierno, se parece a la señora Fernández. La Unión Europea protege a España o Grecia de caer en la espiral de la autosuficiencia. Pero, ¿y qué pasa si la zona del euro se rompe?

The bigger danger, however, lies in the emerging world, where uninterrupted progress to prosperity is beginning to be seen as unstoppable. Too many countries have surged forward on commodity exports, but neglected their institutions. With China less hungry for raw materials, their weaknesses could be exposed just as Argentina’s was. Populism stalks many emerging countries: constitutions are being stretched. Overreliant on oil and gas, ruled by kleptocrats and equipped with a dangerously high self-regard, Russia ticks many boxes. But even Brazil has flirted with economic nationalism, while, in Turkey, the autocratic Recep Tayyip Erdogan is blending Evita with Islam. In too many parts of emerging Asia, including China and India, crony capitalism remains the order of the day. Inequality is feeding the same anger that produced the Peróns. // Sin embargo, el mayor peligro está en el mundo emergente, donde el progreso ininterrumpido hacia la prosperidad comienza a ser visto como imparable. Demasiados países han disparado las exportaciones de materias primas, pero descuidaron sus instituciones. Con China menos hambriento de materias primas, sus debilidades pueden ser expuestas como lo fueron las de Argentina. El populismo acecha a muchos países emergentes: las constituciones se amoldan. Rusia marca muchas casillas con su excesiva dependencia del petróleo y el gas, y sus dirigentes cleptócratas y equipados con una autoestima peligrosamente alta. Pero incluso Brasil ha tenido un romance con el nacionalismo económico, mientras, en Turquía, el despótico Recep Tayyip Erdogan combina a Evita con el Islam. En demasiadas partes de Asia emergente, incluyendo a China e India, el capitalismo compinche está a la orden del día. La desigualdad alimenta la misma furia que produjeron los peronistas.

The lesson from the parable of Argentina is that good government matters. Perhaps it has been learned. But the chances are that in 100 years’ time the world will look back at another Argentina—a country of the future that got stuck in the past. // La lección de la parábola de Argentina es que un buen gobierno importa. Tal vez haya sido aprendido. Pero las probabilidades son de que en 100 años el mundo mirará otra Argentina; el país del futuro que se quedó atascado en el pasado.

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