miércoles, 25 de febrero de 2009

Donación de órganos 01

Como he escrito alguna vez aquí y siempre digo, me siento una persona especial, con una fuerte conexión místico-astrológica o algo por el estilo.
Y además, en un ámbito más terreno-medicinal soy una orgullosa donante de órganos que siempre está defendiendo esa causa. Creo que no hay una acción más solidaria y amorosa que pueda realizar un ser humano, que ayudar a otro a vivir más y/o mejor.
La donación de órganos, en realidad no se muy bien por qué, siempre me pareció que era a lo que Jesucristo se refería cuando dijo: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos". (Juan 15, 13).
Pero esa es una visión católica... ¿qué pensarán las otras religiones?, ¿cómo se sentiran los fieles de otras creencias?. Así que me puse a buscar si en otras ideologías, si los seguidores de otros credos también compartían esta idea de hermandad humana.
Encontré en este libro: Into the Jaws of Yama, Lord of Death (Dentro de las fauces de Yama, Señor de la Muerte) escrito por Karma Lekshe Tsomo, y que habla de Budismo, bioética y la muerte un capítulo llamado: Budismo y transplante de órganos.

La práctica de donar los órganos vitales de uno para investigación médica o para transplantes por medios quirúrgicos se ha convertido en algo cada vez más comun en décadas recientes, pero los temas éticos nacidos por la práctica aún tienen que ser discutidos a fondo en los círculos budistas. En conversaciones con budistas de varios orígenes, la mayoría de los encuestados apoyó espontáneamente la idea de sonar los órganos vitales de uno para salvar la vida de alguien como consistente con los valores budistas de generosidad y amorosa bondad. Seguidores de la Theravada y la tradición japonesa Zen enfatizaron que, desde un punto de vista budista, el cuerpo es meramente una colección de partes desechables que no tiene utilidad después de la muerte. De cualquier forma, el cuerpo será quemado o se descompondrá después que morimos, así que ¿por qué no usarlo para beneficiar a otros? Creen que la conciencia de una persona deja el cuerpo al moment ode su muerte, así que no hay daño en tocar, lavar o cortar el cuerpo. Una persona después de la muerte es solo un cuerpo-un montón de piel muerta, huesos, carne, y otros componentes destinados a desintegrarse. En las culturas Budistas Theravada, sin embargo se acostumbra lavar el cuerpo, vestirlo con ropas nuevas, y dejarlo acostado por algún tiempo (generalmente de uno a tres días) hasta el tiempo de la cremación. Estas costumbres varian dependiendo de la localidad, el estado del fallecido, el clima y los deseos de los sobrevivientes.
Los informantes Mahayama se han ocupado de enfatizar el valor de la vida humana para la práctica espiritual. Porque el renacimiento humano es defícil de alcanzar, altamente perecedero, y esencial para progresar en el camino de la iluminación, los practicantes consideraron la donación de órganos como una forma excelente de crear mérito a través de la práctica de la compasión. Donar un órgano vital le da a otra persona la chance de tener una vida más larga y usarla de modo significativo para la práctica del Dharma. Después de la muerte, los órganos vitales de uno ya no son útiles, así que bien pueden ser usados para beneficiar a otros. Como dice una calcomanía de paragolpes: “Reciclate. Se un donante de órganos.” La donación de órganos está considerada una oportunidad valorable en varios niveles. Primero, donar el cuerpo de uno para investigación o transplante de órganos es una forma de romper el apego al propio cuerpo de uno. Segundo, colocar el bienestar de otra persona por sobre el propio es una expresión perfecta de la ética bodhisattva de compasión. Tercero, donar los órganos de uno con la pura motivación de beneficiar a otros traerá grandes frutos de mérito en vidas futuras, permitiéndole a uno ganar la fortuna de un renacimiento y mayores oportunidades de práctica Dharma; si el regalo es dedicado a la iluminación de todos los seres, los frutos son inconmensurables. Los informantes budistas de una amplia variedad de etnicidades y tradiciones hicieron hincapié en el poder de la motivación de un donante de órganos. Donarlos por el bien monetario o la reputación es una motivación profanada.
(...) En general, la intención de donar las partes del cuerpo de uno a caridad es congruente con el ideal compasivo de los budistas. Se encuentra con resistencia solo en aquellas culturas influenciadas por la renuencia de Confusio a desfigurar el cuerpo. Esta renuencia cuenta para la tasa relativamente baja de donantes de órganos en las sociedades del este asiático. Las actitudes están cambiando, pero el Estado de Hawai, con su gran población asiática, aún tiene la tasa más baja de donaciones de órganos en los Estados Unidos. Sin embargo, los esfuerzos recientes de los budistas para alentar la donación de órganos en Corea y Taiwan ha sido notablemente exitosa. En todos estos casos, se presume que un donante de órganos está motivado puramente por el pensamiento de beneficio, no por dinero o reputación.
Dos preguntas permanecen que pueden causar que los budistas duden en estar de acuerdo con la donación de órganos. Primero, si los órganos deben ser extraidos antes de que cesen los signos vitales, esto causará la muerte del paciente, que es desafortunado tanto para el médico y el paciente. Segundo, incluso si los órganos son extraidos después que los signos vitales cesaron, el procedimiento puede molestar la consciencia de la persona que está muriendo y llevar a un desafortunado renacimiento. El estado mental de uno durante el proceso de morir es de crucial importancia para determinar el futuro renacimiento de uno. Deshacerse de apegos personales y antipatías antes del momento de la muerte ayuda a hacer la transición a la próxima vida más fácil. Oraciones pueden ser ofrecidas para beneficio del fallecido en la próxima vida. Morir en un estado mental enojado, por otro lado, puiede llevar a un renacimiento infernal. Manuales tales como Liberación mediante la Escucha en el Estado Intermedio (Bar do tho drol) describen las terribles visiones y sensaciones que una persona puede experimentar durante el proceso de morir y provee instrucciones sobre como atravesar el estado intermedio sin miedo, ira, o ansiedad. Con tales manuales como guía, los practicantes pueden entrenar sus mentes de antemano y prepararse para morir inteligente y conscientemente.
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